La polea cónica isoinercial es un dispositivo de fortalecimiento de sobrecarga excéntrica desarrollado en el año 1998 por Hans E. Berg y por Per A. Tesch, miembros del Departamento de Fisiología y Farmacología del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, con motivo de un concurso lanzado por el Comité de Estudio de Planificación Estratégica de Ciencias de la Vida de la NASA que tenía por finalidad contrarrestar el desacondicionamiento fisiológico en materia de atrofia muscular y función musculoesquelética deteriorada observado en los astronautas como consecuencia de los vuelos espaciales.

 

Berg y Tesch crean el Flywheel Exercise Device, literalmente traducido como “Dispositivo de Ejercicio Volante”, que debe su nombre al volante giratorio no dependiente de la gravedad que incorpora y que permite su funcionamiento por la inercia resultante tras la aplicación de una fuerza dada. Así nace una herramienta que genera resistencia durante las acciones musculares concéntricas y excéntricas acopladas, de manera que la energía cinética acumulada durante la fase de acortamiento muscular, es decir concéntrica, se devuelve para ser frenada en la fase excéntrica o de activación en estiramiento de los músculos y tendones. Esta característica explica el amplio abanico poblacional al que puede dirigirse la utilización de este sistema isoinercial ya que la fuerza a controlar se ajusta a la capacidad que tiene la persona para generarla, sea cual sea su condición física, es decir, tanto se da, tanto se recibe.

 

Los beneficios de la sobrecarga excéntrica derivada del trabajo con la polea cónica isoinercial son una mayor adaptación del complejo músculo-tendinoso, región de transición entre el músculo y el tendón y zona crítica en las lesiones musculares, una mejor capacidad para absorber cargas, por lo que retrasa el punto de rotura muscular, una mejora en cuanto al desarrollo de la masa muscular (hipertrofia), hecho que combate la sarcopenia, y a la capacidad para generar fuerza muscular (neural), una mejora de las propiedades mecánicas del tejido conjuntivo implicado, una menor incidencia lesional en comparación con otros modelos de trabajo que pretenden lograr los mismos objetivos de adaptación musculotendinosa al no requerir impactos y ejecutarse de forma controlada, y una mayor actividad de la corteza cerebral motora debido a su característica diferenciada en cuanto al reclutamiento de unidades motoras se refiere.

 

Como sabemos en BeMOV Fisioterapia en León, todo ello le otorga a la polea cónica isoinercial un valor añadido que hace útil su uso, tanto en el terreno de la prevención, la rehabilitación y la readaptación de lesiones, así como en el campo del entrenamiento y del rendimiento deportivo.